El grifo de ducha es un elemento clave a la hora de una remodelación de un cuarto de baño, pues se puede convertir en un aspecto fundamental de comodidad y de ahorro de agua. Siempre es importante analizar el precio, la calidad y la garantía pues es una inversión que puede durar muchos años.

Según los expertos, en función de la comodidad y seguridad se puede elegir entre un mezclador de ducha, un grifo de maneta un grifo termostático. Según los gustos y practicidad se puede escoger entre un grifo encastrable o alicatado.

1. Tipo de grifo. El grifo regula tanto la temperatura como el flujo de agua. En función de estas dos acciones se pueden clasificar en:

-          Mezcladores: Tenen dos grifos (uno marcado con azul para el agua fría, y el otro de rojo para el agua caliente). Es el sistema de grifería tradicional.

-          Grifos de maneta: a diferencia de los mezcladores, éstos sólo tienen una palanca para ajustar el flujo y la temperatura.

-         Grifos termostáticos: tienen una palanca para controlar la temperatura y otra para controlar el flujo de agua. La temperatura del agua se regula automáticamente y de forma instantánea.

2. Ahorro de agua. Con los mezcladores es muy difícil  regular el agua y su temperatura de forma rápida y eficaz, así que estos son los grifos que más gasto de agua producen. En cambio, los grifos de maneta ajustan más rápidamente la temperatura y el flujo de agua que uno desea. El grifo termostático es el que optimiza verdaderamente, pues es mucho más sencillo poner la temperatura y el flujo que se quiere.

3. Calidad y garantía. Es necesario pensar en su durabilidad, por lo que se debe apostar por uno de calidad. Normalmente los grifos tienen una garantía de 5 años. En cuanto al material, el peso es un buen indicador.