El paso del tiempo, uno a las condiciones meteorológicas, no ha perdonado a la Basílica del Pilar de la que el pasado 1 de septiembre se desprendieron unos pequeños cascotes de la torre más pegada al consistorio. Esto ha provocado la aparición de grietas en las paredes que deberán ser arregladas durante los siguientes días. El Ayuntamiento de la capital aragonesa ha decidido, además, reforzar la basílica para que no se produzcan nuevos desprendimientos.
Existen varias técnicas con las que asentar el edificio y así no temer por nuevos daños en su estructura. La primera de ellas, el recalce de micropilotes, que consiste en asegurar la estabilidad del edificio a través de una inserción de micropilotes en el terreno con una presión constante hasta llegar al sustrato en profundidad. Gracias a esta técnica, las cargas serán mejor soportadas por la estructura.
Otra de las técnicas a utilizar es la de la resina expansiva, dedicado a contrarrestar de forma eficaz los asentamientos diferenciales de la cimentación.